martes, 21 de junio de 2011

Camino a la 11




No sabría desde donde empezar mi relato, tal vez lo correcto sería contar desde las 4 Am. Hora en que me desperté para salir al aeropuerto, lo malo es que apenas una hora antes me pude dormir y de ahí para atrás hay mucha tela por cortar.

Es imposible empezar el minuto a minuto del viaje sin antes expresar la ansiedad que tenía del partido, cosa que no es nueva para mí porque toda la vida me sucedió lo mismo, no solo horas sino días antes de ver algún partido importante los nervios me consumen sin poder evitarlo. Claramente la final contra Equidad no iba a ser la excepción, por eso la larga espera entre el partido de ida que habíamos perdido 1-2 en Bogotá y el partido de vuelta en Medellín jugó con mis nervios, tal vez como nunca antes lo había hecho.

Falta de concentración, comida de uñas, impaciencia y desespero fueron el factor común de mis días, pero el paso de la noche del 17 a la madrugada del 18 de Junio no tiene descripción. Sabía que tenía que madrugar para llegar temprano al aeropuerto, así que a las 10:20 Pm decidí apagar el televisor, el computador y poner en silencio mi celular, me acosté, cerré los ojos, le dí gracias a Dios como lo hago todas las noches y me dispuse a dormir, bueno, eso creía pero empezaron las vueltas, me destapé, me volví a tapar, me puse boca arriba, después boca abajo, de un lado y de otro, nada funcionaba, empecé a sudar y cuando miré el reloj de mi celular siendo las 11:45 Pm dije, nada que hacer no puedo dormir, me levanté y volví a prender el computador, afortunadamente no era el único con esos síntomas, Sebastián (@SebVerdolaga), Juan David (@Juandl84), Clara (@claragiraldo) y Uriel (@urieljaramillo), entre otros, compartieron conmigo por lo menos virtualmente, esa pasión que no nos dejaba dormir.

La camiseta Sam de 1991 le dio la bienvenida a las 0:00 horas del 18 de Junio, actitud positiva y buena energía era lo único que se me pasaba por la mente en ese momento, estuve leyendo por twitter a las personas anteriormente nombradas y escribiendo mensajes de amor por Nacional mientras escuchaba el pregón verde con la piel erizada, el sentimiento me pudo y no pude contener las lágrimas, no me pregunten el por qué, llámenlo como quieran yo lo llamo AMOR.

Llegadas las 3 Am me volví a acostar, ésta vez un poco más cansado logré conciliar el sueño, pero no por mucho tiempo porque a los 45 minutos me volví a despertar sin que la alarma sonara para emprender mi viaje, mi reloj natural y mis ganas de ver a Nacional, se encargaron de levantarme con una sonrisa mientras me persignaba pensando en el partido. Emocionado después de tomar un baño corto, tomé mi maleta y pedí el taxi que me llevaría al aeropuerto, el señor taxista al verme con sudadera de Nacional me dijo: “Hoy ganamos ¿A dónde lo llevo?” Al aeropuerto le respondí y mirándome por el retrovisor, me preguntó: “¿Se va para Medellín a ver el partido?” Sí señor, le respondí a lo cual me dijo: “¡Uy hermano que envidia que lo disfrute y se traiga de vuelta la 11!”. 

Mi primera impresión al llegar al aeropuerto fue ver gente con la camisa de Nacional fumando y tomando tinto a las afueras del mismo,  pero lo más curioso fue entrar a las 4:30 Am y ver una sala de espera completamente llena de hinchas verdes, algunos conocidos otros no, pero todos nos mirábamos y nos saludábamos como si fuéramos amigos de toda la vida, la señorita que me hizo el check in, me dijo: “Ni le pregunto para donde va” Yo le pregunté que si había visto mucho hincha de Nacional y me dijo: “Jmmm, desde ayer a las 6 de la tarde hay un desfile verde por el aeropuerto” Y no era mentira, el avión en el que viajé, sin exagerar llevaba el 85% de su capacidad con pasajeros verdolagas, parecía una excursión organizada de la barra de Nacional.

Me demoré más haciendo la fila para subirme al avión que en llegar a Medellín, en el bus que me trasladó de Rionegro a Medellín pude dormir lo que no había podido la noche anterior, al llegar a la ciudad tomé un taxi que me llevaría a saludar a mi familia antes de partir al estadio, mi desayuno fue una típica arepa paisa con huevos y una cerveza en un conocido lugar de la 70 llamado “Mi buñuelo”, ¡Si, con una cerveza, un recibimiento como debe ser!. Mi primo me pidió que lo acompañara al colegio que tiene mi familia en el Barrio Robledo y que de ahí, él me llevaría al estadio. No me pregunten que barrios pasé, lo que les puedo decir es que MEDELLÍN RESPIRA FÚTBOL, innumerables camisetas del verde por todas las calles de la ciudad, banderas colgadas en todas las casas de barrios populares y escudos de Nacional pintados por todas partes, engalanaban el paisaje mientras recorríamos la ciudad, pero no solo el ambiente futbolero se vivía en los barrios populares, la alta alcurnia paisa también estaba impregnada de final, ricos y pobres, altos y enanos, niños y viejos, todos unidos por un mismo sentimiento, eso es lo bonito del fútbol y lo digo porque vi a una persona en una camioneta muy costosa con banderas del verde colgadas, brindarle un par de monedas y chocarle la mano a una persona de la calle que también vestía los colores de Nacional.



Bajando para el estadio le pedí el favor a mi primo de darle la vuelta al coloso de la 74 para sentir el ambiente, seis horas antes del pitazo inicial,  la gente en los alrededores no paraba de hacer sonar sus pitos y de ondear las banderas, pero lo que más me impactó, fue escuchar en todas las emisoras el apoyo a Nacional sin ninguna restricción, eso era nuevo para mí, acá en Bogotá nunca he escuchado que las emisoras pongan canciones de Millonarios ó Santa Fé todo el día como previa a una final, bueno, también es cierto que no es muy seguido que eso suceda, pero tomando como ejemplo a la Equidad, tampoco he sabido que las emisoras coloquen la canción que compuso Carlos Palacio y que por lo menos en la TV. pasan cuando el equipo asegurador llega a instancias definitivas. Incontables son las veces que escuché el pregón verde, cantos de Los Del Sur la barra oficial de Nacional y otras canciones populares adaptadas al equipo, los Dj´s no tenían problema en hablar de la onceava estrella ó de la fiesta que se estaba viviendo en Medellín, por eso digo que esa es la ciudad que verdaderamente vive el fútbol como debe ser y que sin duda alguna es la ciudad con más cultura deportiva.
  
Entrando al estadio me encuentro con mi gran amigo Daniel, la persona que me consiguió la entrada al estadio e hizo posible que pudiera presenciar en un estadio mi DÉCIMA FINAL, 98 Merconorte, 99 Título, 2000 Merconorte, 2002 Sudamericana, 2002 Subtítulo, 2004 subtítulo, 2004 subtítulo, 2005 Título, 2007 título y ésta sería la número 10. (A la final del 2007 Vs Huila no pude ir por razones personales). Acompañados por su padre ingresamos al estadio a eso de la 1:30 Pm con la sorpresa de encontrarnos el estadio a medio llenar cinco horas antes de empezar el partido, entrando a la cancha, los recuerdos vinieron a mí y mientras caminaba buscando puesto, veía la tribuna sur con los ojos aguados memorizando tantas tardes que pasé al lado de los trapos y la gente sureña. Ya en el puesto que escogimos para esperar el partido, acompañados de un hermoso sol radiante y una vista de la cancha, que digo cancha, tapete en perfecta condición para jugar al fútbol, la ansiedad se volvió a apoderar de mi cuerpo que se reflejaba en movimiento de pie repetido, tembladera en las manos, mordedura de labios, levantarme, volverme a sentar, en fin, cada minuto era una eternidad, era desesperante ver el reloj de la pantalla gigante del estadio y sentir que no avanzaba.



En medio de tantos nervios llegó Pipe (@PippeSanchez) del Blog Verdolaga (@BlogVerdolaga) con su novia Juliana (@fulicardona) y Juancho, el hermano de Daniel con su novia, lo cual, no sé si haya sido bueno porque creo que todos estábamos en las mismas, fue como una fusión de ansiedad, como una sala de emergencias con enfermos por el mismo virus. No quedaba más que esperar mientras las orquestas y grupos invitados tocaron en el Atanasio, la verdad no le paré muchas bolas pero aplaudí un par de veces cuando hablaban de Nacional, al caer la tarde empezaron los preparativos para el recibimiento del equipo, papel picado, rollos y globos se repartieron por toda la tribuna.




Llegó el momento y al mejor estilo FIFA, salieron las banderas de Fair play, los árbitros y los equipos en medio de un ensordecedor “Sale campeón oh oh oh ohh” acompañado de cientos de extintores verdes y blancos por todas las tribunas, papel picado y rollos que volaban hasta la cancha provenientes de todas las tribunas. ESPECTACULAR RECIBIMIENTO, no me puedo imaginar lo que sintieron los protagonistas tanto de Nacional como de Equidad que llevó unos 800 empleados, perdón hinchas que en medio de aplausos y un “Si se puede” recibieron a su equipo. Del partido como tal no les voy a contar mucho más allá de la molestia que me causaba escuchar silbidos de los hinchas cuando Nacional no hacía las cosas bien, aunque es entendible que mientras el tiempo pasaba más difícil se veía la remontada, hasta que llegó el gol de Dórlan que le daba la tranquilidad al equipo, para hacer explotar en efusividad al estadio, la ciudad y al país entero.

En el entretiempo me quedé en el puesto, no fui capaz de ir al baño y mucho menos comer, hablamos de todo un poco y lo que pensábamos del partido jugando a ser DT. por un momento. Con el empuje de la tribuna y un MATÁME VERDE MATÁME que se desplegó en la tribuna oriental arrancó el segundo tiempo, que tuvo que esperar hasta el minuto 79 tras una JU GA DO TA de Jairo Patiño eludiendo defensas y arquero para dejarle servido el tanto que dejaría a Carlos Rentería en lo más alto de la tabla de goleadores. Emoción y tranquilidad generó ese gol porque ya no eran necesarios los penales, puedo decir que con ese gol yo ya me sentía campeón, hasta que en medio de lo que para mí fueron mil tiros de esquina y veinte mil rebotes, Roberto Polo se encontró con un gol literalmente caído del cielo, un frio indescriptible recorrió mi cuerpo, me senté y no vi más de lo que quedó de partido, mi mente estaba puesta en los penales y los guantes de Gastón Pezutti. Se terminó y por fortuna los penales iban a ser cobrados en el arco donde yo me encontraba ubicado.

Empezó la tanda de cobros, la grabé completa desde mi celular y no dejo de decir cada vez que los veo: “GRANDE GASTÓN” creo que celebré más las atajadas que los mismos goles de Memín, Patiño y Aguilar, pero el éxtasis que sentí al ver esa bola lenta que pateó Araújo mientras Gastón con una mano la rechazaba es para mí, uno de los momentos inolvidables que permanecerán en mis recuerdos para toda la vida. Para nadie es un secreto que media estrella se la debemos al argentino, no solo por los tres tiros desde el punto penal atajados sino por la campaña que hizo, sobretodo en las instancias finales. Por fin, después de tres años de malas campañas volví a gritar “SOMOS CAMPEONES, VERDOLAGA ACÁ ESTOY DE NUEVO”



La celebración es algo extra futbolístico pero resalto el comportamiento de los hinchas verdes que entre abrazos y lágrimas se confundieron con propios y extraños, las gracias a Dios y a mi abuelo que se encuentra en el cielo no se hicieron esperar, pero al ver correr a Sachi en medio de la cancha alcé la mirada al cielo y dije: “MUCHAS GRACIAS ANDRÉS, ÉSTE TÍTULO DE LA MANO DE TU HERMANO, TAMBIÉN ES TUYO”. Al salir del estadio un mar verde se tomó las calles de la ciudad, no solo en lo que al estadio se refiere, estuve por muchas partes de Medellín y en cada esquina había una familia o un montón de amigos echando harina y compartiendo la felicidad de haber ganado una estrella más.



Mi forma de festejar no la puedo contar, no porque no quiera sino porque no me acuerdo de la mitad, gracias Medellín por recibirme una vez más, GRACIAS AMIGOS DANIEL Y PIPE SÁNCHEZ, GRACIAS PRIMO PIPE… ¡LES DEBO UNA ALEGRÍA!

MUCHAS GRACIAS JUGADORES
GRACIAS POR SALIR CAMPEONES
VERDOLAGA DE MI VIDA
GRACIAS POR ESTA ALEGRÍA
AY NACIONAL…. CADA DÍA YO TE QUIERO MÁS!

Esto es una enfermedad que se llama fútbol y mi cura se llama NACIONAL. Así termina el relato de mi viaje que como resultado tuvo un campeonato más, señor taxista ...SI me traje la 11 de vuelta! 

Mauricio Rubio Fernández
@maobogo77a

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